Este mes, "Laberinto" cumple 30 años de haberse estrenado: la última película de Jim Henson y, sin duda, una de las cintas que marcaron a toda una generación.
Jim Henson es sin duda una de las figuras del entretenimiento infantil más importante de Estados Unidos. Henson logró llevar su pasión a niveles internacionales, haciendo que su amor por las marionetas le diera un lugar en la historia. Tras compartir su pasión con el público a través de sus icónicos peronajes de "Los Muppets", o los habitantes de "Plaza Sésamo", Henson volvería a probar suerte con el género fantástico en la cinematografía, tras el aplastante éxito del alemán Wolfgang Peterson con "La historia sin fin" de 1984.
Es cierto, que antes de eso, Henson y Frank Oz, titiritero y la voz de Yoda, habían hecho juntos "The Dark Crystal", un título oscuro con animatronics y marionetas, adelantado a su época en 1982; sin embargo, fue hasta 1986 cuando se embarcó en un ambicioso proyecto que ahora incluiría duendes, y todo por una imagen que le rondaba en la cabeza: un bebé rodeado de duendes.
La historia de una niñera que desea que el bebé que cuida sea capturado por Jareth, Rey de los Duendes, es el punto de partida para un viaje fantástico y psicodélico, y quién mejor para interpretar a dicho monarca que David Bowie. Cuando Jim Henson decidió que Jareth sería interpretado por un músico, buscaba a alguien como Michael Jackson, Sting, Prince o Mick Jagger para interpretarlo, pero los hijos de Henson le recomendaron a David Bowie. Tras conocerlo el 18 de junio de 1984, ambos llegaron a un acuerdo en febrero del siguiente año.
Laberinto se convirtió en una de las cintas definitivas de la década y del género fantástico, pues le permitió a la gente conocer el mundo fantástico de Jareth, su Magic Dance, y que Jim Henson tuviera un lugar más en la historia con otro fascinante cuento.
Cuatro años después del estreno de la película, Jim Henson moriría, y su muerte significó también la muerte de una era cinematográfica, en la que predominaban las llamadas películas de género (fantasía, terror, ciencia ficción) más que las franquicias interminables.
Sin duda alguna, dos de las escenas más recordadas de "Laberinto" son el tema musical "Magic Dance" interpretado por David Bowie, en el papel del rey Jareth, y la otra es aquella en la que Sara, interpretada por Jennifer Connelly, tiene que descifrar un acertijo para descubrir el camino al castillo de Jareth.
Saludos.

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